Nos ha pasado a todos: salimos de casa con la idea de tomarnos un par de cañas y retirarnos pronto.
(Una aclaración previa: todo esto tiene sentido si cuando decimos la frase “yo solo iba a tomar unas cañas y me liaron” estamos siendo sinceros.
Si es importante cómo tomas las decisiones, no hay que beber porque por poco alcohol que bebas, es posible tomar demasiados riesgos”.
Falta mucho para mañanaEl alcohol hace que nos resulte muy difícil pensar más allá de la próxima cerveza.
Además, explica Cadaveira, el alcohol tiene efectos euforizantes y desinhibidores, por lo que nos anima a hacer cosas que en otras circunstancias no haríamos.
Fuente: http://verne.elpais.com/verne/2016/04/01/articulo/1459497822_813443.html
