McIlroy salvó el último par, pero DeChambeau, en su único error del día, perdió la bola desde el tee, lo que le costó un triple bogey y acabar a cero.
Sergio García formó parte sólida durante 16 hoyos del grupo en números rojos, pero dos bogeys en los dos últimos hoyos le condenaron e irritaron.
Sabía que entonces se mantendría consistente un buen tiempo y que su elección de palo era la justa.
Desaparecidos los estupendos cimientos del putt, desapareció la paciencia y el resto del juego del último ganador, quien por un solo golpe mantuvo el liderato.
Más contento terminó el debutante Rafael Cabrera-Bello, quien hizo 73 golpes y marcha con +3.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/09/actualidad/1460157000_660867.html
