En la ida consintió que el Wolfsburgo fuera el Wolfsburgo, un equipo respetable, por supuesto, pero limitado a explotar las escasas virtudes que tiene.
Con tanto en juego, el Real Madrid no encontrará mejor receta que aplicarse con el fútbol, aunque por el camino también tendrá que cerrar la jornada con el corazón en los huesos.
El grupo de Zidane le toleró exprimir sus únicos recursos y, a cambio, el Madrid nunca fue el Madrid, ni siquiera un poco de un Madrid no necesariamente extraordinario.
Pese al resultado a superar, para el Madrid no hay mayor enemigo que el mismo Madrid.
Hizo bien Modric en apelar a lo que suele hacer de maravilla, como es jugar al fútbol.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/04/11/champions/1460399292_742294.html
