Puede decirse también que Alberto Ginastera está colocado en el centro de una compacta pero interesante genealogía musical: fue alumno de Aaron Copland (1900-1990) y maestro de Ástor Piazzolla (1921-1992).
Además de su calidad y atractivo intrínsecos, la música de Ginastera presenta al melómano una cierta facilidad de clasificación, propuesta en su momento por el propio compositor.
Hace algunos años circuló por Internet una digitalización de ese álbum, en una edición limitada realizada por el Centro Cultural Argentino, que milagrosamente se cruzó en mi camino.
Y si dependiera de mí, la audición que recomendaría entusiastamente en primer lugar sería la de su formidable ópera Bomarzo, de la que por desgracia no existe grabación.
Finalmente, Alberto Ginastera dejó atrás toda huella de lo nacional-regional para componer en un estilo universal y abstracto, plenamente moderno y de un gran rigor, en el que incorporó elementos como el microtonalismo, la música aleatoria y las prácticas dodecafónicas.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/04/16/opinion/a04a1cul
