Y viene a sumarse a una precariedad material inconcebible hasta hace pocos años en un país como Venezuela.
La situación parece directamente extraida de un relato del realismo mágico.
La iniciativa de Maduro alimenta las sospechas de la oposición, que controla el Congreso: precisamente el martes comenzó la recogida de firmas necesarias para activar un referéndum revocatorio del mandato del presidente.
La decisión del gobierno de Venezuela de paralizar casi por completo el día a día de la gestión del país instaurando para los funcionarios una semana laboral de dos días —lunes y martes— constituye una disparatada y peligrosísima huida hacia adelante de Nicolás Maduro para combatir la escasez energética.
Suspendiendo, en principio durante quince días, la mayor parte de la actividad en el sector público —los colegios ya han declarado festivos los viernes— se pretende evitar el colapso energético.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/04/27/opinion/1461778834_588397.html
