Las opciones para frenarle, con un candidato alternativo de consenso o con la creación de un tercer partido, son nulas.
El Partido Republicano se resigna a que Donald Trump sea su candidato a las elecciones presidenciales de noviembre en Estados Unidos.
Las élites republicanas se hacen a la idea de que finalmente deberán convivir con Trump.
La idea era que, en sucesivas rondas de votaciones, los delegados pasaran a votar a otro candidato que no fuese Trump.
Al constatar que, al inicio de las primarias que arrancaron en febrero, Trump raramente conseguía la mayoría absoluta de votos, se habló de unir al resto del partido tras un solo candidato capaz de sumar más votos que Trump.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/05/03/estados_unidos/1462310285_614708.html
