Comunidad muxe, nguiu’ y sexodisidente marcha en Juchitán contra impunidad en crímenes de odio
La marcha del Día del Orgullo confrontó el mito de Juchitán como “paraíso” de la diversidad: sus participantes exigieron vivir libres, sin miedo y con justicia frente a agresiones, burlas y asesinatos impunes.
«No vivimos en un paraíso, ni queremos solo tolerancia, queremos vivir libres y sin miedo», recalcaron durante la marcha del Día del Orgullo integrantes de la diversidad sexual, muxes y nguiu’ en Juchitán, Oaxaca.
Reunides en la plazuela del monumento a la mujer juchiteca, integrantes de la diversidad sexual caminaron con banderas multicolor por las principales calles de la ciudad para exigir un alto a la violencia, las burlas, las agresiones y los crímenes de odio que enfrentan por decidir vivir libres y sin etiquetas.
Matuz, integrante de la Red de Mujeres Lesbianas y Sexodisidente, recalcó que mostrar el orgullo es visibilizar una lucha de años que todavía sigue siendo tabú. Reconoció que no puede existir un territorio sano cuando persisten la homofobia y la transfobia, por lo que insistió en que las sociedades deben permitir el libre desarrollo de las identidades.
Naomy Méndez señaló que los crímenes de odio son una realidad en esta ciudad zapoteca, donde se han registrado muertes que hasta hoy siguen impunes.
«Gozar y vivir tu sexualidad plena no debería costarte la vida, no debería ser burla ni chiste machista. Un alto a las agresiones para tener una sociedad digna», recalcó.
El dato que rompe el mito del paraíso
La asociación civil Trans-Difusión ha documentado que entre 2024 y 2025 se registraron al menos 11 casos de crímenes de odio contra población de la diversidad en Oaxaca. De acuerdo con esos registros, alrededor de la mitad ocurrieron en el Istmo de Tehuantepec.
Ese contexto coloca la marcha de Juchitán fuera de la postal folclórica: la visibilidad muxe y sexodisidente no elimina la violencia. La pregunta pública es por qué los casos denunciados siguen sin verdad judicial, reparación ni garantías efectivas de no repetición.
Galería seleccionada
Jóvenes, familias y una demanda común
En la marcha participaron en su mayoría jóvenes, quienes avanzaron exigiendo respeto a sus derechos e identidades. También acudieron padres y madres de familia, como el señor Julio, quien acompañó a su hija Mosali, una joven lesbiana de 16 años que ha vivido discriminación en la escuela por su orientación sexual.
«Vine con mi hija porque la amo y la apoyo en sus decisiones. Ella eligió ser lesbiana y acá estoy marchando con ella. Me siento muy feliz de estar acompañándola», declaró.
Al llegar al parque Charis, Natalia Viruz y Matuz pronunciaron discursos para subrayar que la comunidad no pide tolerancia, sino respeto pleno a sus derechos sexuales y humanos.
Violencias desde la casa hasta los servicios de salud
Las participantes señalaron que la comunidad muxe y nguiu vive violencias en la casa, la escuela, los centros de salud y los espacios públicos. Por ello insistieron en que el orgullo no puede reducirse a fiesta o color: es una exigencia de vida digna.
Al término de la movilización se proyectó un documental sobre respeto a los derechos humanos y a la diversidad sexual.
Cómo se cubre el Istmo: Más allá del mito del paraíso muxe
Los medios nacionales e internacionales suelen presentar a Juchitán como un «paraíso de la diversidad», una imagen que folcloriza a la comunidad muxe y oculta las violencias cotidianas que enfrentan muxes, nguiu’ y personas sexodisidentes.
El periodismo ético debe contrastar esa narrativa romántica con datos de impunidad judicial, crímenes de odio, discriminación escolar, violencia familiar y obstáculos en servicios de salud. Mostrar color y celebración sin contexto puede convertirse en desinformación por omisión.
Cubrir el Istmo exige escuchar a las organizaciones locales, respetar sus términos identitarios y no convertir sus cuerpos ni sus fiestas en exotismo para consumo externo.
