Firmar ese tratado supondría un incentivo considerable para el área del dólar y para la alicaída economía del euro.
El desafío económico y geopolítico que propone el Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión (TTIP) definirá probablemente la economía mundial en este siglo.
Para Europa supondría un impulso financiero equivalente a 120.000 millones anuales, unos 400.000 empleos más y un aumento estimado de medio punto en el PIB conjunto de los 28 Estados.
Y una oportunidad estratégica, porque, tarde o temprano, el comercio mundial tendrá que circular por los raíles que quiere construir el TTIP: eliminar tasas, tarifas y barreras.
Es mejor esperar —siempre que la negociación no se eternice— a que las posiciones maduren y Europa logre un acuerdo compatible con los derechos vigentes, que forzar un mal acuerdo para adelantarse a un proceso electoral.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/05/07/opinion/1462640340_529369.html
