Y, claro, Luis Suárez también hizo su inconfundible festejo, ese de besarse los tres dedos por sus hijos y mujer para después emular a un pistolero.
Pero a Luis Suárez poco le importaba haberse asegurado el laurel, porque si lo tiene es por su persistencia, por su intensidad y su gazuza ante cualquier balón y en cualquier momento.
40 goles, una Liga, el pichichi de la Liga y la Bota de oro.
Pequeño contratiempo para el brasileño, que después lanzó una pared con Jordi Alba (que entendió que por las bandas se llegaba al gol) prolongada a la red por Luis Suárez.
Los tantos de ayer, además, sirvieron para darle la Liga al Barcelona y para certificarle como la Bota de Oro del continente.
Fuente: http://deportes.elpais.com/deportes/2016/05/14/actualidad/1463245820_088329.html
