De adolescente se me ocurrió ya ser escritor, que es otra forma de ser mago, prestidigitador y buscador de tesoros.
Quería ser mago, prestidigitador y buzo buscador de tesoros.
Entre todos van integrándose a esas lecturas, a tu propia biografía y de ese modo van cambiándote la vida.
Creo que el novelista, desgraciadamente, debe ser un ser rutinario, que se siente todos los días a escribir, tenga o no tenga claro lo que va a narrar, para que la inspiración te pille trabajando.
El lector perfecto no existe como tampoco el escritor perfecto, pero se acerca a la perfección el traductor.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/05/26/actualidad/1464295788_724677.html
