El mismo color de las mariposas que decoran los árboles y del abanico de Mercedes Barcha, la esposa de García Márquez.
Sus palabras, la lectura de un fragmento de Vivir para contarla, las memorias de García Márquez, por su nieto Mateo, y la música vallenata de Adolfo Pacheco, uno de los últimos juglares colombianos, acompañaron la celebración.
Las cenizas de Gabriel García Márquez, fallecido en abril de 2014, por fin estaban en tierras colombianas y como procede con los mitos, las historias más o menos reales se pegan a su figura como el calor a la coronilla estos días en la costa Caribe.
Todos los restos del escritor yacen en el Claustro de la Merced de la Universidad de Cartagena.
El busto de Gabriel Garcia Márquez en el monasterio de La Merced.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/05/23/actualidad/1463962165_621616.html
