Ningún colombiano depende de que a Colombia le vaya bien en la Copa América de este año.
Es, una vez más, Colombia: en guerra, en mora de ponerse de acuerdo en las reglas de su juego para dejar de marcarse autogoles.
Lo digo porque hubo un momento en el que Colombia fue campeón del mundo: horas antes de su primer partido en Estados Unidos 94.
Era claro que los principales equipos colombianos eran de los capos de los carteles: de Gacha, de Rodríguez, de Escobar.
Ya era obvio que el negocio de la droga había servido a cientos de miles de perversa reivindicación social.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/06/02/actualidad/1464878167_820990.html
