Un pulso histórico ante el que Peña Nieto ha decidido mantenerse firme “sin importar qué obstáculos haya que vencer”.
Para Peña Nieto, cuya valoración atraviesa horas negras, se trata de la última gran baza del mandato.
Pero difícilmente la perderá Peña Nieto.
El jefe del Gobierno de la Ciudad de México, Miguel Ángel Mancera, se sumó y anunció que su equipo iba a seguir de cerca la evolución de la protesta sindical.
Para evitar el colapso, el Gobierno federal ha desplegado 4.200 policías y establecido cordones de seguridad en el aeropuerto, la residencia presidencial, el Senado y la Bolsa.
Fuente: http://internacional.elpais.com/internacional/2016/06/02/mexico/1464894961_797134.html
