La humillación del último Mundial, y las derrotas en las dos últimas ediciones de la Copa América, han hecho saltar las alarmas.
Un exquisito volante que integró la selección brasileña allá por 1930 y que dijo que “lo feo no es perder.
Ahora se ha despedido de la Copa América en un episodio que formará parte de su historia más gris, esa que sigue oscureciendo su tono en los últimos años a ritmo devastador.
Sufrió contratiempos mayúsculos preparando esta Copa América en forma de una plaga de lesiones y ausencias de algunos de sus mejores jugadores, como Neymar y Douglas Costa.
La selección brasileña, entidad elevada con justicia a la categoría de leyenda y motivo de orgullo para un país siempre gozoso de su alma creativa, ha dado un paso más hacia su desnaturalización.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/06/13/actualidad/1465844205_461115.html
