Sus ideas son un claro ejemplo del público al que los políticos evangélicos están atrayendo al priorizar un programa exclusivamente basado en el conservadurismo.
Se identifica con el discurso defendido por políticos evangélicos de extrema derecha como Jair Bolsonaro, que asegura que los homosexuales son fruto de las drogas y quiere prohibir el voto de los analfabetos.
La imagen de los fieles de la iglesia evangélica está estereotipada por la de los políticos que profesan esta fe.
Los miembros de las congregaciones acaban votando al pastor —o a quien él propone— por ser “el candidato de la comunidad”.
La aparente contradicción entre las opciones políticas, religiosas y personales de Carol no es más que eso: una aparente contradicción.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/06/06/america/1465247114_189523.html
