De todas formas, Jonas tiene claro donde está el frente en la batalla contra la lepra: “mientras el estigma no se elimine, la lepra permanecerá”.
Hijo de granjeros y tercero de ocho hermanos, a diferencia de él sus familiares sí supieron reconocer en su piel los síntomas de la lepra.
Para muchas mujeres, al estigma de la lepra se le suma la discriminación por razón de género.
En varias regiones del país, entre ellas la Oromia, donde se encuentra el Hospital Rural de Gambo, la lepra se considera endémica.
Muchos años después, apoyado contra la verja de madera de su casa, Bekele recordaría el día en que sintió los síntomas de la lepra por primera vez.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/14/planeta_futuro/1465903973_812106.html
