En la segunda parte de la muestra, Houellebecq retrata algunas fuentes de hedonismo, que vehiculan el turismo de masas, los adosados a medio construir y los centros comerciales donde practicar un consumo desenfrenado.
Para Michel Houellebecq, existen otras vidas creativas más allá de la escritura.
La inauguración de esta muestra completa la peculiar metamorfosis de Houellebecq como artista contemporáneo.
Juran que, la noche previa a la inauguración, Houellebecq pidió dormir en un sofá colocado en medio de la muestra para poder afinar los últimos detalles.
Algo más allá, Houellebecq erige un mausoleo a su fallecido perro Clément.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/06/24/actualidad/1466759627_223004.html
