Varios expertos de esta universidad han creado un software de reconocimiento de caras para las Google Glass, gafas que cuentan con una pantalla incorporada, y que han probado ya con unos 100 niños con algún trastorno del espectro autista (TEA).
Una conducta muy característica de los niños aquejados por este trastorno son los comportamientos repetitivos.
“Este código de colores ayuda a los niños a recordar qué emociones vieron y en qué contexto”.
El objetivo es que el niño con autismo aprenda a reconocer las caras y a interactuar con su entorno.
Un nuevo experimento que se está llevando a cabo desde hace unos años en la Universidad de Medicina de Stanford (California), puede remitir esta discapacidad.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/06/24/actualidad/1466752775_131289.html
