Ningún demócrata debe alegrarse de ver desintegrarse la izquierda, y menos a una izquierda social como lo fue el PT.
Quizás más que por méritos propios, porque la izquierda se ha dejado devorar por ella.
La derecha liberal brasileña se está haciendo con el poder.
En vez de imponer una ética nueva a la política, se dejó atrapar por el virus de la corrupción considerado patrimonio de la derecha.
A nosotros, los simples observadores, lo que nos parece claro es que la izquierda se fue dejando devorar por la derecha más conservadora en el afán de tenerla como compañera fiel, que le asegurara la gobernabilidad y la continuidad en el poder.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/14/america/1468528762_648071.html
