Pero ni esos oficiales ni los centenares que vigilan lugares estratégicos en toda Europa –especialmente en Francia y Bélgica- han podido evitar el siguiente episodio terrorista.
Y a ella se adhieren lobos solitarios, personas radicalizadas por Internet o incluso delincuentes comunes, sin ningún pasado terrorista.
Los expertos coinciden en esa inutilidad de adoptar medidas en caliente para un fenómeno demasiado cambiante.
El riesgo de sufrir atentados durante las festividades del 14 de julio no era desconocido para las fuerzas de seguridad europeas.
Dos policías belgas, además de dos llamados agentes de paz, se mezclaban entre los asistentes.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/15/actualidad/1468601879_880877.html
