“A veces las niñas acceden porque quieren sentirse más importantes en la favela, que las demás les tengan envidia.
Fui a vivir en la calle, pero luego una mujer me acogió en su hogar.
El abuso suele pasar en el ambiente familiar, pero en una favela también lo comete el narcotráfico o personas autorizadas por ellos.
La lucha de las mujeres en la favela sigue cada día.
Pero nadie lo ve”, explica Cristina Fernandes, psicóloga y coordinadora del Centro de Atención a la Mujer Márcia Lyra, el más antiguo de Río.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/11/actualidad/1468195411_482421.html
