Estos tres temas anuncian de manera definitiva un giro fuerte a la derecha que certifica a dicho partido como absolutista en temas morales y de seguridad.
Es que esos demonios de renovada vitalidad presagian agrias tempestades para los que no tienen donde protegerse.
Se trata pues de un núcleo duro al que el liderato republicano le apostará todas las fichas, a pesar de los riesgos inherentes.
Esta involución deteriora aun más la democracia estadounidense, presa ya de un candidato demagogo que explota con éxitos sus más débiles resortes.
Justo cuando los estadounidenses se entregan a los ritos celebratorios de sus efemérides patrias, se agrandan las grietas en el edificio de su democracia.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/14/america/1468509677_225208.html
