Como escudo contra las presuntas acusaciones de corrupción que podrían arrastrarle a los tribunales, Lula pretende ser absuelto por las urnas.
Una vez elegido presidente, Lula ni siquiera podría ya ser juzgado por presuntos delitos cometidos fuera de su mandato.
Fue categórico también al afirmar que el expresidente volverá a ser candidato en las presidenciales del 2018, a no ser que, para entonces “esté preso o muerto”.
“Ahora que la Operación Lava Jato reparte las cartas de la política brasileña, a Lula le conviene no sobresalir mucho”, afirma, diplomático, Betto.
Hay, sin embargo, un último motivo, quizás el más importante, detrás de la vuelta al poder de Lula: buscar su absolución en las urnas.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/07/america/1467904584_667997.html
