Triunfó el fútbol mezquino de Santos, pero al menos seguimos teniendo en carrera a Cristiano Ronaldo.
Dolió por Croacia, porque su segunda parte de la prórroga fue espléndida.
El primero y el segundo, Cristiano y Quaresma.
También a Bale, que esta vez no marcó pero metió el pase venenoso que se transformó en el autogol de Irlanda del Norte.
Incluso en el poco tiempo de que pudo disponer tras el gol tuvo una gran ocasión, pero se le escapó.
Fuente: http://opinion.as.com/opinion/2016/06/26/portada/1466892333_434556.html
