“Malo, malo, malo”.
No volveremos nunca a ser tan jóvenes como entonces.
Un miembro del equipo Comidista se juega la salud –y casi la pierde– probando los grandes éxitos de algunos de los peores restaurantes de la capital.
Porque hubo bares que no estaban tan mal, restaurantes que eran mucho mejor de lo que los pintaban e incluso antros con encanto.
A mí me ocurrió el otro día, ya les digo, mientras comía una ensalada de medusa en un restaurante asiático de Madrid.
Fuente: http://elpais.com/elcomidista/2016/08/24/articulo/1472028509_390422.html
