Lo que ocurre es que cambian las explicaciones del mal a lo largo de la historia”, explica Luis Muiño, psicólogo y psicoterapeuta.
Hoy, en cambio, las películas muestran al mal manifestándose porque sí, como un fantasma que recorre las calles y golpea a la gente sin explicación.
Mira, todos podemos ser malvados, el mal no posee explicación.
En su guion juega con algo que ocurre en la vida: “Nunca sabemos cómo acaban las historias.
Existe una narrativa que muestra el mal como opuesto al bien”.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/09/01/actualidad/1472751748_040563.html
