Al final, la pintura con plomo se retiró del mercado en 1978, pero ahí es donde entró la ideología.
Y es un problema que debería formar parte del debate: nos guste o no, envenenar a niños es un tema político.
Y, aún hoy, hay una importante relación entre crecer en el seno de una familia desfavorecida y la exposición al plomo.
De hecho, algunos analistas creen que el descenso de la contaminación con plomo ha sido un factor importante en el descenso de la delincuencia.
Por si no resulta obvio: los niños intoxicados por su entorno no disfrutan de las mismas oportunidades que aquellos que no lo están.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/09/02/actualidad/1472823278_918994.html
