En una sociedad dominada por la gratificación inmediata, el último lujo consiste, paradójicamente, en aquello que se hace esperar.
Moda a dos velocidadesComo reacción a este movimiento surge la reivindicación del viejo lujo sin prisas.
Había que esperar seis meses para poder conseguir la ropa que se acababa de exhibir sobre la pasarela, en principio, porque producir y distribuir los productos requería cierto tiempo.
Y la satisfacción de obtener algo que se ha deseado durante largo tiempo sin duda lo es“El verdadero lujo es, más que nunca, tomarse las cosas con calma.
“En un principio las marcas vendían productos, después emociones y ahora, experiencias.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/09/02/estilo/1472818609_458433.html
