Pronto el experimento se amplió con carácter general instaurando una zona compartida para comerciar, el Mercado Común (Tratado de Roma, 1957).
Asediada por las oleadas migratorias (crisis de Siria y los refugiados), las tensiones centrífugas (Reino Unido), las pulsiones nacionalistas autoritarias (Polonia, Hungría), y las propias insuficiencias de sus grandes logros (eurozona), la Unión necesita ya, incluso simplemente para sobrevivir, pasos de gigante, no solo pequeños pasos.
O sea, que los segundos pasos empezaron a ser más pequeños, o más débiles, o a fracasar.
Los segundos pasos empezaron a ser más pequeños, o más débiles, o a fracasar.
La Unión aduanera le añadió vertebración interna al establecer aranceles compartidos hacia afuera, la tarifa exterior común.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/03/actualidad/1459695412_773254.html
