Alegrarse por las desgracias ajenas no es de malas personas
“En una suficiente salud mental, el mal ajeno no reporta demasiados beneficios propios.
¿Es normal deleitarse con el mal ajeno?
Para empezar, es un sentimiento tan negativo y vergonzante que nos hace sufrir mucho, tal y como apunta el doctor y profesor de Psiquiatría Félix Larocca.
Así, las mujeres celebran las desgracias o ausencia de suerte en otras mujeres, y los hombres en otros hombres.
Así, la envidia podría definirse como el deseo por lo que tiene el otro, pero nosotros no.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/14/buenavida/1444820218_010432.html

