Una asistente de la exhibición observa los guantes que Muhammad Ali utilizó en su combate contra Henry Cooper en 1963.
Para encontrar la primera muestra de la atracción salvaje que ejerce Muhammad Ali habría que remontarse a un día de lluvia de 1954 en Louisville, Kentucky.
El 7 de marzo exigió al mundo que lo llamara Muhammad Ali.
Ningún otro deportista ha inspirado mayor y mejor prosa que Muhammad Ali.
Pero pudo ser la primera manifestación de algo que, con los años, ha convertido a aquel niño en uno de los personajes más fascinantes de la historia del deporte y la cultura popular.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/03/03/actualidad/1457034390_643797.html
