Desde entonces, la historia de Apple ha sido una historia de seducción, logrando atraer hacia la tecnología a gente que no era nada tecnóloga ni tecnófila; más bien al contrario: gente que sentía vértigo, miedo o incluso rechazo ante las “máquinas”.
Pero a mí lo que más me interesa es la experiencia del usuario, o mi experiencia como usuario.
Porque sí, lo reconozco, soy usuario de Apple desde hace muchos años y, aunque no llego al grado de fanático o fundamentalista, por mis manos han pasado el Mac, el iPhone, el iPad, el Apple TV y, últimamente, el Apple Watch.
Nos enamora la belleza de su diseño, pero, sobre todo, su intención de acercar la tecnología a los no tecnólogos.
No voy a profundizar en la tecnología Apple, porque los que no somos tecnólogos simplemente confiamos en que estará siempre a la vanguardia o, en el peor de los casos, en que estará al mismo nivel o será comparable a la de sus competidores.
Fuente: http://elpais.com/tecnologia/2016/03/31/actualidad/1459443847_210284.html
