Con el asilo chileno de Echeverría somos retóricos y ruidosos; menos presentes están los argentinos y uruguayos, porque ya se regresaron.
En México tenemos fijaciones negativas con la migración colonizadora española, la clasificamos como cruel y voraz; no tenemos nada presentes a las migraciones negras africanas esclavizadas a Oaxaca, Guerrero y Veracruz.
Consecuentemente, las poblaciones mundiales de hoy son resultado de aquellas migraciones, aunque muchas de ellas son refutadas por falta de comprobación histórica.
Es doblemente válido preguntarse: ¿hoy dónde está hospedada nuestra política humanitaria de bienvenida al desdichado?
Este ejemplo carece del atributo lucidor de la retórica de los españoles o chilenos: fueron indígenas mayas sin voz ni tribuna.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2015/09/25/opinion/022a1pol
