En las calles de Zaventem apenas se oyen aviones —el aeropuerto funciona a medio gas— , y solo alguna solitaria bandera belga colgada del balcón recuerda la tragedia.
Tampoco se sabe nada sobre a quién o con qué intención vendió su sombrero, tal y como afirma haber hecho.
Imagen del conocido como terrorista del sombrero captada durante su huida.
Llegamos al barrio de Schaerbeek, el siguiente punto en que una cámara grabó a Abrini, en 57 minutos tras caminar a paso ligero.
«La policía tocó el timbre de mi casa para preguntarme si lo vi pasar o cómo tiraba su chaqueta», cuenta.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/04/10/actualidad/1460275405_774844.html
