Los sindicatos de la policía reclamaron que, para evitar estos enfrentamientos, se separaran a los recién llegados por etnia o religión, algo que ha quedado descartado por su complicación.
El pasado mes de septiembre, un 38% de los consultados por la cadena pública ARD admitían tener miedo ante la llegada de tantos refugiados.
Ahora, Gabriel alerta de que el flujo de llegadas está ya cerca de los límites que puede soportar el país.
En algún caso, se ha rescindido el contrato a inquilinos de pisos sociales para acoger a inmigrantes.
Diversas ciudades se preparan para confiscar terrenos vacíos de propiedad privada.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/03/actualidad/1443879346_956707.html
