Y añade: “Con estos malos hábitos, que estamos inculcando a los niños, ponemos en riesgo su salud.
Incluso los productos que dicen “sin azúcar añadido” son engañosos porque si vemos su composición comprobamos que no es verdad.
Hay tipos de obesidad muy dañinos que tienen signos menos evidentes: no se trata solo de coger unos kilos.
También confirman las advertencias del estudio publicado el año pasado que cifraba en más de 180.000 muertes anuales derivadas del consumo de bebidas azucaradas.
Ante la epidemia de obesidad infantil algunos países como México, Francia o Italia han puesto en marcha impuestos elevados sobre productos edulcorados para reducir su consumo.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/08/24/mamas_papas/1472034262_683898.html
