Tan llena de talento como a veces inconstante, Bélgica jugó un pésimo primer tiempo, con Hazard y De Bruyne perdidos.
De una posible falta en el área de Bélgica se pasó a un veloz contragolpe que culminó Lukaku con un extraordinario golpeo.
Todo cambió en una jugada, la del contragolpe que propició el primer gol de Lukaku.
Irlanda vivió sin apuros, por más que Bélgica dominara el balón, aunque a un ritmo demasiado lento.
Irlanda, que se había defendido con mucho orden, encajó muy mal el golpe, hasta el punto de quedar noqueada.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/06/18/actualidad/1466258516_609345.html
