Brasil tampoco ha reaccionado bien a la llegada de Uber, la aplicación que conecta pasajeros y conductores particulares a través del teléfono.
Río de Janeiro ha sido la última ciudad en prohibir que los conductores de Uber trabajen en sus calles.
Paes también pretende que el Ayuntamiento cree su propia aplicación, obligatoria para todos los taxistas de la ciudad.
En la capital de Minas Gerais, Belo Horizonte, los taxistas circularon hace una semana con lazos negros en sus retrovisores en señal de protesta por la entrada de Uber en sus calles.
El alcalde además ha aprovechado el veto de la norma para aumentar aún más el número de licencias de taxis en la ciudad.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/10/01/actualidad/1443725030_552292.html
