Subí al piso 14 de un edificio donde estaba su despacho, pregunté por el doctor Camilo Torres y, para mi sorpresa de marxista irredento, salió un cura a quien le dije que traía un mensaje para el profesor Camilo Torres.
Para ese entonces Camilo ya se había ido a la montaña y el reportaje se titulaba Camilo, guerrillero .
Camilo Torres soy yo .
Camilo Torres es un hombre joven y tiene aspecto joven.
Allí, mensajero de una carta de la editora porteña de la revista dirigida a Camilo Torres Restrepo, decano de la Escuela de Administración Pública en Bogotá, apenas llegado fui a buscar al destinatario.
Fuente: http://www.jornada.unam.mx/2016/02/15/opinion/023a1mun
