Dijo José Ignacio: “Por supuesto que sí, tú oyes la ele en todas partes.
Lo ensayé; así digo la ele ahora, pues uno viene a estos congresos a seguir aprendiendo lengua.
Un muchacho sin letras la utiliza y la utiliza un obispo, que mientras te introduce la hostia en la boca te dice ´El Cuelpo de Cristo”.
“No es exactamente ele”, me dijo una periodista puertorriqueña, “tienes que poner la lengua así, como hago yo, y te sale una ele estupenda, como la nuestra”.
¡Pero qué falta de autoestima, qué vergüenza!”Uno de nosotros le dio más leña para que pusiera al fuego.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/03/16/actualidad/1458126637_385763.html
