Para que triunfe y se imponga el matonismo es requisito indispensable el acoquinamiento de los demás, es decir, que los acusados e increpados se asusten y se amilanen.
Sí, no hay nada peor que el acoquinamiento, porque da alas a los malvados, a los locos y a los idiotas (en España va todo junto a menudo).
Puede hacer lo que le dé la gana con su dinero, gastarse 12.000 euros si quiere, en el casino o en veranear.
Da lo mismo: cualquier escrito y cualquier acción irritarán a los airados profesionales, a los que consideran necesaria la permanente indignación.
No sólo físicos, de los que hablé la semana pasada y que van propinando palizas por ahí.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/10/01/eps/1443701033_404616.html
