Nuestra presencia, es decir, nuestra atención plena en las conversaciones, es esencial para establecer vínculos saludables.
Nos cuesta conversar cuando la relación es fuente de frustración y de resentimiento, entonces se hace difícil establecer el diálogo.
Me gustaría tener más tiempo para compartir, para expresar lo que sentimos, para escucharnos y estar juntos.
Las conversaciones pendientes generan inestabilidad.
Las van posponiendo porque el mero hecho de pensar en ello les provoca malestar y un nudo en el estómago.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/03/eps/1457018069_328511.html
