Tan llegador y tan olvidado por los rivales que acabó haciendo el sexto de Brasil, cuando Haití ya estaba sin aliento.
Y Haití necesitaba un gol para que fuera eso y no la derrota lo que pasase a la historia.
No hubo milagro, porque las cosas raras que pasan en el fútbol suceden muy pocas veces y porque la distancia entre Brasil y Haití es sideral.
Haití tampoco era un rival para medir la potencialidad de la Canarinha, que apenas hizo 45 minutos de algún mérito frente a Ecuador en su estreno en la Copa América.
Casemiro es el faro que le da el equilibrio y el pase largo mientras Renato Augusto ejerce de centrocampista llegador.
Fuente: http://elpais.com/deportes/2016/06/09/actualidad/1465437506_894861.html
