No ha sido suficiente y las tasas medias de crecimiento mundial siguen siendo inferiores a las de 2007 y los años anteriores.
La economía mundial reduce su ritmo de crecimiento de forma acelerada, acuciada por el parón en seco de los países emergentes.
Ahora los problemas se han contagiado a través de las bolsas de valores y, dentro de ellas, del sector financiero.
Desde entonces, las diferencias de política económica entre unas partes del mundo y otras han sido notables.
Mientras tanto, los pocos organismos globales de gobernanza miran para otro lado y practican una especie de asombroso laissez faire.
Fuente: http://elpais.com/economia/2016/02/14/actualidad/1455481414_719565.html
