Es secundario que buena parte de la banca europea (como la española) esté consolidada; la incertidumbre general no distingue casos particulares.
La extrema volatilidad de las bolsas ha dado un giro preocupante en los últimos días cuando los mercados han señalado con dedo acusador a la banca europea como fuente de inestabilidad financiera.
La estrecha conexión de la banca con la economía real obliga además a actuar sobre el crecimiento y el empleo.
En un espacio monetario común, las dudas sobre la solvencia de entidades bancarias importantes compromete a todo el sistema monetario del área.
Las dudas se extienden como una mancha de aceite a otras entidades europeas, Al final, los costosos exámenes a la banca (stress test) pensados para dejar atrás la crisis bancaria no han servido para su propósito.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/02/15/opinion/1455560445_839433.html
