Pero no por parte de cualquiera, sino en boca de un Chaikovski, nada contemplativo: “He tocado la música de ese patán de Brahms.
Detrás vienen otros imitadores que se alejan todavía más del arte: Brahms, Richard Strauss y algunos más”.
En cacofonía, Berlioz, Chopin, Debussy, que repite en mareo y nausea junto a Chaikovski, Liszt o Strauss.
Wilde recurre a la ironía en El retrato de Dorian Gray: “La música de Wagner es la que más me gusta.
Carente de talento, artificial, es lo que le toca a Brahms.
Fuente: http://elpais.com/cultura/2016/05/03/actualidad/1462293847_327960.html
