Algo que, sin embargo, apenas se notó en su discurso, al que Raúl Castro dio un tono más duro que los pronunciados en los últimos nueve meses de progresivo deshielo.
El apoyo explícito que faltó a EE UU en el discurso de Raúl Castro no escaseó para los aliados tradicionales de Cuba en la región.
Raúl Castro subió este lunes lentamente, entre aplausos, al podio de la Asamblea General de Naciones Unidas, colocó con cuidado sus papeles y carraspeó varias veces para aclarar una voz más ronca de lo habitual.
Lo sorprendente tampoco fue, necesariamente, que acto seguido el presidente cubano volviera a enumerar la lista de reclamos que tiene La Habana para Washington antes de que se complete el proceso.
Antes de su primer encuentro, en la Cumbre de las Américas en Panamá en abril, Castro también hizo un largo recuento de los agravios históricos de EE UU contra Cuba.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2015/09/28/actualidad/1443476938_040374.html
