Claro que también podría convertir el dilema en trilema: tomar la iniciativa, volver al pacto con Ciudadanos y forzar al PP a la abstención o a aceptar un Gobierno presidido por el partido minoritario, bien amarrado un programa de reformas.
Nunca, en su más que centenaria historia, se ha visto el PSOE ante un dilema tan endiablado como el que habrá de afrontar desde a madrugada del 27-J.
Quizá, no duraría toda la legislatura, pero al menos podríamos respirar dos años sin elecciones cada seis meses.
Y eso que ha atravesado circunstancias bien complejas: alianzas con republicanos, frente popular, Gobiernos de amplia coalición.
Y, si mira hacia la izquierda, todo dependerá de quién en ese campo obtenga más escaños.
Fuente: http://elpais.com/politica/2016/06/24/actualidad/1466787371_137290.html
