Cada vez que no hacemos justicia, creamos las condiciones para que lo peor de cada pueblo salga a flote.
Cada vez que un político decide robar, le da un tiro de gracia al sistema democrático al que pertenece.
Cada vez que un muchacho de origen iraní mata a los clientes de un centro comercial en Múnich, Trump gana.
Cada vez que un gobernante cambia una ley y anuncia que esta vez sí funcionará, arroja un puñado de tierra sobre la credibilidad pública.
Cada vez que un joven afgano de 17 años se sube a un tren en Alemania y agrede con un hacha a los viajeros, gana Trump.
Fuente: http://elpais.com/internacional/2016/07/24/actualidad/1469392608_636959.html
