Me enfada que me feliciten el 8 de marzo.
Así que el 8 de marzo, a la calle.— Cristina Hernández Martín.
El 8 de marzo es una jornada mundial de lucha, de reivindicación, de evaluación.
La mejor forma de sumarse al 8 de marzo es defendiendo los derechos humanos, acudiendo a las manifestaciones, cuestionando cómo se sostiene nuestra vida cotidiana.
El 8 de marzo no se felicita, se reivindica.
Fuente: http://elpais.com/elpais/2016/03/05/opinion/1457201801_824249.html
